Mucho se habla sobre las nuevas formas de dirigir un equipo de trabajo y de liderazgo, sobre ese cambio de jefe a líder y técnicas para comunicar y motivar a colaboradores para tener mejores ambientes de trabajo.
El jefe es quien está a cargo de un grupo de personas y es el o la responsable del cumplimiento de objetivos.
En la época en que la mayoría de la gente trabajaba en fábricas, el jefe era el que supervisaba al equipo y se aseguraba que se cumplieran los objetivos marcados por la dirección.
Los jefes no recibían capacitación para aprender a ser jefes. No se consideraba importante. No era necesario pensar en maneras de superar las metas establecidas, estas ya estaban perfectamente calculadas. El trabajo de los empleados era manual.
El pensamiento creativo, innovador y productivo no era requerido y ni hablar de la importancia de las relaciones humanas.
La única herramienta que tenía el jefe era que conocía el manejo de las máquinas, porque ya las había trabajado, y usaba técnicas de intimidación para lograr el “respeto” del grupo y asegurar las metas.
Se pensaba que los resultados se daban gracias a la supervisión y el empuje del jefe. El jefe estaba al mando, daba órdenes y debía ser escuchado y respetado.
Lo que él o ella decía era la ley. Este modelo se trasladó a todo tipo de organizaciones incluyendo familias. Había un jefe de familia y su palabra era la ley.

El trabajo en las empresas ha cambiado y como nos dice Rafael Echeverría, reconocido Sociólogo, Doctor en Filosofía de la Universidad de Londres, Doctor Honoris Causa de la Universidad Siglo 21, Argentina y autor de la “Ontología del Lenguaje
“La clave está en la productividad, pero no del trabajo manual sino del conocimiento.
Y el instrumento será no en las capacidades físicas sino el lenguaje como elemento para motivar, influir, ordenar, instruir…El trabajo no manual deberá ser productivo a través del poder transformador de la palabra.”
En otras palabras, el trabajo ahora depende del pensamiento, de la comunicación y de la interrelación entre personas. Además, se requiere que la gente sea más creativa e innovadora y esto requiere de otro tipo de jefe.

Un líder debe saber del tema en cuestión, tanto del tipo de industria como el área que desempeña (mercadotecnia, finanzas, relaciones públicas, ventas…) pero también, y probablemente más importante, debe saber cómo motivar, influir, inspirar y guiar a su equipo.
Lo primero y quizás lo más difícil de aprender como líder es la escucha activa. Es importante que el líder conozca a cada persona de su equipo y para eso necesita escuchar con sus oídos y con sus ojos.
El líder deberá saber detectar las diferentes personalidades, las emociones y los estados de ánimo y es muy importante que el líder aprenda a ser empático para poder entender y apoyar a la persona, no juzgarlo.
Un líder es alguien que puede caminar al frente del grupo, pero también a un lado y puede seguir al grupo, según sean las necesidades.
Si estás en la búsqueda de mejorar la forma de trabajar con tu equipo y quieres ser un buen líder que se respeta por admiración, Mi Coach tiene cursos de liderazgo y coaching personal, en donde no solo podrás dejar salir el líder que eres, sino que aprenderás a llevar ese liderazgo a todas las facetas de tu vida.
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